Un gusto poder escribir al fin en un blog. Ya hacía mucho que lo tenía pensado, sin embargo por las cosas y los pendientes del día a día había sido imposible. Todo ésto sin mencionar que no entendía eso de la Dirección URL y cuanta cosa (ahora saben que para la tecnología sí que soy malo, jajaja).
Sin más preámbulo, les describo mi vida. Nací en una familia común y corriente (¿corriente?) en el sur de México. Mi vida se desarrolló en un ambiente aparentemente N-O-R-M-A-L. Sin embargo mi madre cayó en depresión por causas endógenas y yo con un trastorno de ansiedad que no me dejaba vivir. Pasé una terrible temporada que duró poco más de un año, según recuerdo. Pero Dios siempre estuvo presente, y en él esperé. También desesperé, incluso le reclamé. ¡Pero él fue paciente! Y me dio los medios para poder salir adelante, sin necesidad de un psicólogo. Incluso mi psiquiatra lo dijo: necesité medicamento, pero como no sabía de mi enfermedad, no lo usé. Sin embargo, también ella comentó que me había yo aplicado la terapia por mi propia cuenta.
¿Terapia? Sí, pero no sabía si llamarlo terapia. Lo que sí sé, es que Dios escuchó mi clamor.
Después volví a mi vida aparentemente normal, pero ya no lo podía ser más. ¡Había vivido una situación difícil que me dejó enseñanzas fantásticas! En consecuencia, la sensibilidad para comprender a las personas se agudizó enormemente. ¡Gracias a Dios por ello!
Ahora en unos meses salgo de este huevito, de este país, de esta ciudad para irme a vivir un año de intercambio a Bélgica. ¡Emocionado es poco! Y para que me conozcan un poco más: me gusta la química y la biología; sin embargo mi pasión son las letras y los idiomas, la docencia y todo lo relacionado a las humanidades. Desde pequeño me desempeñé por mi destreza, asistí a las olimpiadas de conocimiento de mi escuela primaria representándola. Á posteriori, participé con otros amigos en las olimpiadas de Biología. Me encanta la exposición, dar temas y prestar el oído a quien lo necesite.
¡Hasta pronto!